Equipo Coordinador Latinoamericano - JMV
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Consejo Latino
     
 
MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS JÓVENES DEL MUNDO CON OCASIÓN
DE LA XXIV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2009
 
«Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10)

Queridos amigos:

El próximo domingo de Ramos celebraremos en el ámbito diocesano la XXIV Jornada Mundial de la Juventud. Mientras nos preparamos a esta celebración anual, recuerdo con enorme gratitud al Señor el encuentro que tuvimos en Sydney, en julio del año pasado. Un encuentro inolvidable, durante el cual el Espíritu Santo renovó la vida de tantos jóvenes que acudieron desde todos los lugares del mundo. La alegría de la fiesta y el entusiasmo espiritual experimentados en esos días, fueron un signo elocuente de la presencia del Espíritu de Cristo. Ahora nos encaminamos hacia el encuentro internacional programado para 2011 en Madrid y que tendrá como tema las palabras del apóstol Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2,7). Teniendo en cuenta esta cita mundial de jóvenes, queremos hacer juntos un camino formativo, reflexionando en 2009 sobre la afirmación de san Pablo: «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10), y en 2010 sobre la pregunta del joven rico a Jesús: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17).
La juventud, tiempo de esperanza

En Sydney, nuestra atención se centró en lo que el Espíritu Santo dice hoy a los creyentes y, concretamente a vosotros, queridos jóvenes. Durante la Santa Misa final os exhorté a dejaros plasmar por Él para ser mensajeros del amor divino, capaces de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad. Verdaderamente, la cuestión de la esperanza está en el centro de nuestra vida de seres humanos y de nuestra misión de cristianos, sobre todo en la época contemporánea. Todos advertimos la necesidad de esperanza, pero no de cualquier esperanza, sino de una esperanza firme y creíble, como he subrayado en la Encíclica Spe salvi. La juventud, en particular, es tiempo de esperanzas, porque mira hacia el futuro con diversas expectativas. Cuando se es joven se alimentan ideales, sueños y proyectos; la juventud es el tiempo en el que maduran opciones decisivas para el resto de la vida. Y tal vez por esto es la etapa de la existencia en la que afloran con fuerza las preguntas de fondo: ¿Por qué estoy en el mundo? ¿Qué sentido tiene vivir? ¿Qué será de mi vida? Y también, ¿cómo alcanzar la felicidad? ¿Por qué el sufrimiento, la enfermedad y la muerte? ¿Qué hay más allá de la muerte? Preguntas que son apremiantes cuando nos tenemos que medir con obstáculos que a veces parecen insuperables: dificultades en los estudios, falta de trabajo, incomprensiones en la familia, crisis en las relaciones de amistad y en la construcción de un proyecto de pareja, enfermedades o incapacidades, carencia de recursos adecuados a causa de la actual y generalizada crisis económica y social. Nos preguntamos entonces: ¿Dónde encontrar y cómo mantener viva en el corazón la llama de la esperanza?
En búsqueda de la «gran esperanza»

La experiencia demuestra que las cualidades personales y los bienes materiales no son suficientes para asegurar esa esperanza que el ánimo humano busca constantemente. Como he escrito en la citada Encíclica Spe salvi, la política, la ciencia, la técnica, la economía o cualquier otro recurso material por sí solos no son suficientes para ofrecer la gran esperanza a la que todos aspiramos. Esta esperanza «sólo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar» (n. 31). Por eso, una de las consecuencias principales del olvido de Dios es la desorientación que caracteriza nuestras sociedades, que se manifiesta en la soledad y la violencia, en la insatisfacción y en la pérdida de confianza, llegando incluso a la desesperación. Fuerte y clara es la llamada que nos llega de la Palabra de Dios: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien» (Jr 17,5-6).
La crisis de esperanza afecta más fácilmente a las nuevas generaciones que, en contextos socio-culturales faltos de certezas, de valores y puntos de referencia sólidos, tienen que afrontar dificultades que parecen superiores a sus fuerzas. Pienso, queridos jóvenes amigos, en tantos coetáneos vuestros heridos por la vida, condicionados por una inmadurez personal que es frecuentemente consecuencia de un vacío familiar, de opciones educativas permisivas y libertarias, y de experiencias negativas y traumáticas. Para algunos –y desgraciadamente no pocos–, la única salida posible es una huída alienante hacia comportamientos peligrosos y violentos, hacia la dependencia de drogas y alcohol, y hacia tantas otras formas de malestar juvenil. A pesar de todo, incluso en aquellos que se encuentran en situaciones penosas por haber seguido los consejos de «malos maestros», no se apaga el deseo del verdadero amor y de la auténtica felicidad. Pero ¿cómo anunciar la esperanza a estos jóvenes? Sabemos que el ser humano encuentra su verdadera realización sólo en Dios. Por tanto, el primer compromiso que nos atañe a todos es el de una nueva evangelización, que ayude a las nuevas generaciones a descubrir el rostro auténtico de Dios, que es Amor. A vosotros, queridos jóvenes, que buscáis una esperanza firme, os digo las mismas palabras que san Pablo dirigía a los cristianos perseguidos en la Roma de entonces: «El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo» (Rm 15,13). Durante este año jubilar dedicado al Apóstol de las gentes, con ocasión del segundo milenio de su nacimiento, aprendamos de él a ser testigos creíbles de la esperanza cristiana.

San Pablo, testigo de la esperanza
Cuando se encontraba en medio de dificultades y pruebas de distinto tipo, Pablo escribía a su fiel discípulo Timoteo: «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10). ¿Cómo había nacido en él esta esperanza? Para responder a esta pregunta hemos de partir de su encuentro con Jesús resucitado en el camino de Damasco. En aquel momento, Pablo era un joven como vosotros, de unos veinte o veinticinco años, observante de la ley de Moisés y decidido a combatir con todos los medios a quienes él consideraba enemigos de Dios (cf. Hch 9,1). Mientras iba a Damasco para arrestar a los seguidores de Cristo, una luz misteriosa lo deslumbró y sintió que alguien lo llamaba por su nombre: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Cayendo a tierra, preguntó:  «¿Quién eres, Señor?». Y aquella voz respondió: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (cf. Hch 9,3-5). Después de aquel encuentro, la vida de Pablo cambió radicalmente: recibió el bautismo y se convirtió en apóstol del Evangelio. En el camino de Damasco fue transformado interiormente por el Amor divino que había encontrado en la persona de Jesucristo. Un día llegará a escribir: «Mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí» (Ga 2,20). De perseguidor se transformó en testigo y misionero; fundó comunidades cristianas en Asia Menor y en Grecia, recorriendo miles de kilómetros y afrontando todo tipo de vicisitudes, hasta el martirio en Roma. Todo por amor a Cristo.

La gran esperanza está en Cristo
Para Pablo, la esperanza no es sólo un ideal o un sentimiento, sino una persona viva: Jesucristo, el Hijo de Dios. Impregnado en lo más profundo por esta certeza, podrá decir a Timoteo: «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10). El «Dios vivo» es Cristo resucitado y presente en el mundo. Él es la verdadera esperanza: Cristo que vive con nosotros y en nosotros y que nos llama a participar de su misma vida eterna. Si no estamos solos, si Él está con nosotros, es más, si Él es nuestro presente y nuestro futuro, ¿por qué temer? La esperanza del cristiano consiste por tanto en aspirar «al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1817).
El camino hacia la gran esperanza
Jesús, del mismo modo que un día encontró al joven Pablo, quiere encontrarse con cada uno de vosotros, queridos jóvenes. Sí, antes que un deseo nuestro, este encuentro es un deseo ardiente de Cristo. Pero alguno de vosotros me podría preguntar: ¿Cómo puedo encontrarlo yo, hoy? O más bien, ¿de qué forma Él viene hacia mí? La Iglesia nos enseña que el deseo de encontrar al Señor es ya fruto de su gracia. Cuando en la oración expresamos nuestra fe, incluso en la oscuridad lo encontramos, porque Él se nos ofrece. La oración perseverante abre el corazón para acogerlo, como explica san Agustín: «Nuestro Dios y Señor […] pretende ejercitar con la oración nuestros deseos, y así prepara la capacidad para recibir lo que nos ha de dar» (Carta 130,8,17). La oración es don del Espíritu que nos hace hombres y mujeres de esperanza, y rezar mantiene el mundo abierto a Dios (cf. Enc. Spe salvi, 34).
Dad espacio en vuestra vida a la oración. Está bien rezar solos, pero es más hermoso y fructuoso rezar juntos, porque el Señor nos ha asegurado su presencia cuando dos o tres se reúnen en su nombre (cf. Mt 18,20). Hay muchas formas para familiarizarse con Él; hay experiencias, grupos y movimientos, encuentros e itinerarios para aprender a rezar y de esta forma crecer en la experiencia de fe. Participad en la liturgia en vuestras parroquias y alimentaos abundantemente de la Palabra de Dios y de la participación activa en los sacramentos. Como sabéis, culmen y centro de la existencia y de la misión de todo creyente y de cada comunidad cristiana es la Eucaristía, sacramento de salvación en el que Cristo se hace presente y ofrece como alimento espiritual su mismo Cuerpo y Sangre para la vida eterna. ¡Misterio realmente inefable! Alrededor de la Eucaristía nace y crece la Iglesia, la gran familia de los cristianos, en la que se entra con el Bautismo y en la que nos renovamos constantemente por al sacramento de la Reconciliación. Los bautizados, además, reciben mediante la Confirmación la fuerza del Espíritu Santo para vivir como auténticos amigos y testigos de Cristo, mientras que los sacramentos del Orden y del Matrimonio los hacen aptos para realizar sus tareas apostólicas en la Iglesia y en el mundo. La Unción de los enfermos, por último, nos hace experimentar el consuelo divino en la enfermedad y en el sufrimiento.
Actuar según la esperanza cristiana

Si os alimentáis de Cristo, queridos jóvenes, y vivís inmersos en Él como el apóstol Pablo, no podréis por menos que hablar de Él, y haréis lo posible para que vuestros amigos y coetáneos lo conozcan y lo amen. Convertidos en sus fieles discípulos, estaréis preparados para contribuir a formar comunidades cristianas impregnadas de amor como aquellas de las que habla el libro de los Hechos de los Apóstoles. La Iglesia cuenta con vosotros para esta misión exigente. Que no os hagan retroceder las dificultades y las pruebas que encontréis. Sed pacientes y perseverantes, venciendo la natural tendencia de los jóvenes a la prisa, a querer obtener todo y de inmediato.
Queridos amigos, como Pablo, sed testigos del Resucitado. Dadlo a conocer a quienes, jóvenes o adultos, están en busca de la «gran esperanza» que dé sentido a su existencia. Si Jesús se ha convertido en vuestra esperanza, comunicadlo con vuestro gozo y vuestro compromiso espiritual, apostólico y social. Alcanzados por Cristo, después de haber puesto en Él vuestra fe y de haberle dado vuestra confianza, difundid esta esperanza a vuestro alrededor. Tomad opciones que manifiesten vuestra fe; haced ver que habéis entendido las insidias de la idolatría del dinero, de los bienes materiales, de la carrera y el éxito, y no os dejéis atraer por estas falsas ilusiones. No cedáis a la lógica del interés egoísta; por el contrario, cultivad el amor al prójimo y haced el esfuerzo de poneros vosotros mismos, con vuestras capacidades humanas y profesionales al servicio del bien común y de la verdad, siempre dispuestos a dar respuesta «a todo el que os pida razón de vuestra esperanza» (1 P 3,15). El auténtico cristiano nunca está triste, aun cuando tenga que afrontar pruebas de distinto tipo, porque la presencia de Jesús es el secreto de su gozo y de su paz.

María, Madre de la esperanza
San Pablo es para vosotros un modelo de este itinerario de vida apostólica.  Él alimentó su vida de fe y esperanza constantes, siguiendo el ejemplo de Abraham, del cual escribió en la Carta a los Romanos: «Creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones» (4,18). Sobre estas mismas huellas del pueblo de la esperanza –formado por los profetas y por los santos de todos los tiempos– nosotros continuamos avanzando hacia la realización del Reino, y en nuestro camino espiritual nos acompaña la Virgen María, Madre de la Esperanza. Ella, que encarnó la esperanza de Israel, que donó al mundo el Salvador y permaneció, firme en la esperanza, al pie de la cruz, es para nosotros modelo y apoyo. Sobre todo, María intercede por nosotros y nos guía en la oscuridad de nuestras dificultades hacia el alba radiante del encuentro con el Resucitado. Quisiera concluir este mensaje, queridos jóvenes amigos, haciendo mía una bella y conocida exhortación de San Bernardo inspirada en el título de María Stella maris, Estrella del mar: «Cualquiera que seas el que en la impetuosa corriente de este siglo te miras, fluctuando entre borrascas y tempestades más que andando por tierra, ¡no apartes los ojos del resplandor de esta estrella, si quieres no ser oprimido de las borrascas! Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de las tribulaciones, mira a la estrella, llama a María... En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María... Siguiéndola, no te desviarás; rogándole, no desesperarás; pensando en ella, no te perderás. Si ella te tiene de la mano no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás si es tu guía; llegarás felizmente al puerto si ella te es propicia» (Homilías en alabanza de la Virgen Madre, 2,17).
María, Estrella del mar, guía a los jóvenes de todo el mundo al encuentro con tu divino Hijo Jesús, y sé tú la celeste guardiana de su fidelidad al Evangelio y de su esperanza.
Al mismo tiempo que os aseguro mi recuerdo cotidiano en la oración por cada uno de vosotros, queridos jóvenes, os bendigo de corazón junto a vuestros seres queridos.
Vaticano, 22 de febrero de 2009.
 

Benedicto XVI
Desde Ayacucho, les compartimos las programaciones y vivencias de la Semana Santa Jubilar,  400 años de fe y cultura en www.arquidiocesisdeayacucho.org 
Visiten tambien en www.yumitv.com     www.rtvatlantis.com.pe     www.pjperu.org 
 
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Cumpleaños de Gaby-Venezuela 
  Fecha: sábado 14 febrero 2009
 
Felicitaciones!!!

 Un fuerte saludo a nuestra querida Gabriela Pantoja, quien dirige el Equipo Coordinador Latinoamericano de Juventud Mariana Vicentina, por la celebración de su cumpleaños número 27, este sábado 14 de febrero.

Dios y nuestra madre la Virgen María te bendigan siempre Gabriela, y te acompañen en este bello servicio que vienes realizando con tanta vocación.

Tus hermanos, representantes de los países latinoamericanos de JMV se unen en fuerte oración por ti, y te hacen llegar sus fraternos saludos.

En Cristo, María y Vicente.

Tus hermanos Equipo Coordinador Latinoamericano:
Pe. Arturo.CM, Cléber, Jannette, Chepis y Aily

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Cochabamba, 2 de Enero de 2009
 
Coordinadores del Consejo Latino
 
Presente.-
 
Estimado Hermanos en Cristo Jesús:
 
Que el "Dios con nosotros", les derrame todas las bendiciones para este nuevo año y sigan siendo portadores de esperanza para nuestra querida Asociación.
 
"Con que pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho…", con el salmista, quiero expresar mi agradecimiento cada uno de ustedes por el apoyo que me han brindado durante el servicio que realice de acompañar a los y las jóvenes de JMV  Bolivia.
 
Para mi fue una gracia especial haberles conocido en los diferentes Encuentros que se realizaron donde más que dar he recibido mucho, por eso nuevamente mi gratitud para todos y todas.
 
Como todo llega a su fin, ya terminé el servicio que me encomendaron en mi Provincia, por lo cual a través de esta carta quiero despedirme y al mismo tiempo prometerles mis oraciones y apoyo desde los centros locales… Creo que cuando Dios nos llama a ser parte de esta Asociación, ya no se la puede dejar, porque de verdad, encontré en ustedes y en los jóvenes de mi país una verdadera familia, que camina con esperanza y autentica alegría que nace del encuentro con el Señor en la persona de los pobres.
 
Espero que el apoyo y amistad que encontré en ustedes, también lo encuentre la Hna. Vilma Sullayme, quien fue nombrada asesora nacional.
 
Aprovecho también para comunicarles que el mes de diciembre tuvimos un campamento a nivel nacional, donde se profundizó el conocimiento personal y el compromiso dentro la Asociación, luego cada Centro celebró la Navidad realizando algunas actividades como compartiendo algunos víveres y ropa con los hermanos que duermen en las calles, catequesis de adviento y celebración de la navidad, etc. y les pedimos que oren por nosotros porque del 10 al 12 de Julio tendremos nuestra Asamblea donde se revisará los Estatutos y tendremos la renovación del Consejo nacional.
 
Estaré al pendiente de la marcha de la Asociación y apoyando en todo lo que pueda.
Que nuestra Madre, siga guiando este movimiento y velando por los/as jóvenes que a ella pertenecen, especialmente a ustedes que tienen la tarea de guiar el Consejo Latino.
 
Nuevamente gracias y que María, Madre de la Compañía, les asista. Fraternalmente, su hermana en Cristo Jesús,

Hna. Gladys Reina Vargas Blanco
 
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y un 2009 lleno de muchos logros

 

  

Latinoamérica, 24 de diciembre de 2008

 

 

 

¡Natividad del Señor. Nació el amor!

 

 

Queridos Hermanos y Hermanas de JMV Latinoamérica:

 

 

Un profundo sentimiento nos une en estos momentos, ha llegado la hora del nacimiento del Niño Dios, que nos invita a mirar cada vez nuestras vidas con inmenso amor.

 

Qué en esta Noche Buena desde cada uno de nuestros países hermanos, también nos encontremos unidos como la gran familia de Juventud Mariana Vicentina que somos, y que nos enorgullece conformar.

 

Dios y nuestra Madre la Virgen María los llene de muchas bendiciones, a la Asociación en Latinoamérica y en todo el mundo, para que sea este espíritu quien nos anime a continuar siguiendo este camino de servicio al prójimo cargado de este especial amor que nos trae la Natividad del Señor.

 

 

¡Feliz Natividad del Señor!

 

 

 

Sus hermanos

 

Equipo Coordinador Latinoamericano

 

P. Arturo, Gabriela, Aily, Josefina, María Janeth y Cleber

 

 
CAMPAÑA MISIONERA 2008
 

Festividad de San Vicente de Paúl 2008
"Al servir a los Pobres se sirve a Jesucristo" S.V.P - C.IX,252
Queridos hermanos de JMV, es está semana de fiesta para la Familia Vicenciana, queremos hacerles llegar un saludo fraternal y unirnos cada vez más en la oración por sus intenciones y planes, especialmente en aquillos vinculados con el servicio a Cristo vivo en los pobres y enfermos.
Un abrazo,
Por el Equipo Coordenador Latinoamericano
Gabriela Pantoja
jmvenclavelatina@gmail.com 


Un saludo a toda la familia de Juventudes Marianas Vicentinas de Colombia. Hoy hace ya 35 años, la Madre se puso en la tarea de regalarle a Colombia un movimiento para que con su compañia llenaran de paz y amor los coreazones de los más necesitados. Sea este pues el momento para seguir en los pasos y en los pensamientos de la Madre, para hacer de los pobres ' nuestros amos y señores'. segun mandato del PADRE VICENTE DE PAUL. Y para que JMV siga siendo un ejemplo a seguir de toda la sociedad...
Con cariño,
 
Cesar Augusto Ramirez
JMV Colombia
 
 

Toma la Biblia en tu mano y disfruta de la Palabra

Hoy en dia es indispensable darse cuenta que no se puede ser un autentico catolico si no se conoce y ama la Palabra de Dios. La Biblia es fruto de la Iglesia Catolica y el concilio Vaticano II dice que veneramos la Sagrada Escritura tal como lo hacemos con la Eucaristia. - Por Guido Rojas

 
 
Verdades de la Biblia:

La Biblia es una colección de escritos inspirados por Dios
La palabra Biblia debe su origen a la ciudad fenicia de Biblos, famoso centro de comercio de papiros
Biblia es un plural que significa "los libros", la expresión griega "Ta Abla" quiere decir "libros santos"
En el siglo primero de nuestra era, el papa San Clemente Romano, fue la primera persona en llamarla "Ta Biblia", es decir, "La Santa Biblia" o "Sagradas Escrituras" 
 
Se divide en dos partes:
a. Antiguo Testamento que habla de la alianza entre Dios con el pueblo hebreo
b. Nuevo Testamento con la alianza de Jesús con el nuevo pueblo de Dios (judíos y gentiles)
  • La palabra "Testamento" quiere decir "acuerdo", "pacto" o "alianza"
  • La palabra "Evangelio" traduce "la Buena Nueva"
  • Los términos bíblicos "Aleluya" significa "Bendito sea Dios", "Hosanna", "Bienvenido seas" y "Amen", "Así Sea"
  • La palabra "Salmo" traduce "Himno para recitar con música"
  • El nombre más conocido en la Biblia de Dios Padre es YHVH, que quiere decir "Yo soy el que soy"
Las Santas Escrituras utilizan varias expresiones para dirigirse al Padre Eterno, una de las más hermosas es "Dios es amor" (1Juan 4,8)
*El centro de toda la Biblia es Jesús, el Hijo de Dios
*Las Biblias católicas, ortodoxas y anglicanas tienen un total de 73 libros; 46 en el A.T. y 27 en el N.T.
*Las Biblias protestantes sólo aceptan 66 libros, suprimiendo siete del A.T. que son llamados como "deutero canónicos" (es decir, de la segunda lista); que son: Tobías, Judith, Sabiduría de Salomón, Sirac o Eclesiástico, Baruc, I y II de Macabeos; y algunas adicciones en griego de Ester y Daniel

Frases celebres:
♦ Repite siempre lo que dice el libro de la ley de Dios, y medita en el día y noche, para que hagas siempre lo que éste ordena. Así todo lo que hagas te saldrá bien Josué (1,8)
♦ Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica Lucas (11,28)
♦ Toda Escritura inspirada por Dios es útil para enseñar, reprender, corregir, instruir en la justicia, para que el hombre de Dios viva santamente, y lleno de buenas obras San Pablo (2Timoteo 3,16)
♦ La Palabra de Dios es viva y eficaz, y penetra hasta lo más profundo del alma Hebreos (4,12)
♦ La Sagrada Biblia es la carta de Dios Omnipotente a sus criaturas Papa San Gregorio Magno
♦ El estudio de la Biblia debe ser como el alma de la sagrada teologíaPapa León XIII
♦ Fuera de los Evangelios no hay otro libro que pueda hablar al alma humana con tanta luz y verdad Papa San Pío XI
♦ Desconocer la importancia de las Sagradas escrituras, es como desconocer al mismo Cristo Jesús San Jerónimo
♦ La Sagrada Escritura es el camino de la salvación eterna San Alfonso
♦ Todo el mal que vive el mundo, es de no conocer las verdades de las Sagradas Escrituras Santa Teresa de Avila
♦ Ninguna ciencia está mejor autentificada que la Biblia Isaac Newton
♦ La Biblia es un libro que supera a todos los demás, y contiene todo lo que atañe al deber del hombre para con Dios y el prójimo Pedro el Grande
♦ La Biblia es el mejor don que Dios jamás haya dado a los hombres. Si no fuera por Ella, no podríamos distinguir entro lo correcto y lo incorrecto Abraham Lincoln
♦ Siempre he dicho, y diré que el estudio de la Sagrada Biblia, hará mejores ciudadanos, mejores padres y mejores esposos Tomás Jefferson
♦ La Biblia ayuda a realizar las aspiraciones más grandes del alma humana Roosvelt
♦ La Palabra de Dios, es la clave para resolver todos los problemas Carothers
♦ Tres favores producen la lectura de los Libros Sagrados: provecho intelectual, provecho moral y provecho espiritual José Flores
♦ La Biblia es fuente de Paz Garay
♦ Si yo tuviera muchos Generales que leyeran cada día la Santa Biblia estaría seguro del éxito de mi nación Napoleón
♦ Hay muchas personas muy letradas en las ciencias, pero analfabetas en el Libro de Dios, Evely
♦ La Palabra de Dios nos parece luz para dirigirnos en el camino. Alimento para fortalecernos, y consuelo para animarnos Bossuet
♦ La Biblia es el documento más preciosos de toda la historia de la raza humana General Smuts
♦ La Biblia debe ser el alma de toda evangelizació n Documento de Puebla.
Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.
Recuerda que debes de luchar por conocer, vivir, predicar, celebrar y defender tu fe para ser un auténtico cristiano.
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
 
 

 
La JMV del Bela Cruz - Ceará, Brasil, hace aniversario. 30 cumpleños!!!
 
 
Queridos JMV Bela Cruz
Esperando que se encuentren muy bien, les escribo, por primera vez, para felicitarlos por la celebración de su aniversario número 30.
Que María Santisima continue bendiciondoles y que el Espiritu Santo derrame sobre ustedes lo más hermoso se sus siete dones.

Un abrazo

Gabriela Pantoja
Coordinadora Latinoamericana
jmvenclavelatina@gmail.com
pantoja.gabriela@gmail.com
 
 
 

O Senhor quis acompanhar vosso rebanho por 30 anos, assim desejo-lhes as bênçãos de Deus para todo o sempre, que Ele siga derramando suas graças grandiosas sobre vocês e toda a JMV do mundo. Parabéns pela perseverança do grupo; creio que esta é a chave do êxito. Que com a ajuda do Espírito Santo, Maria e os Anjos vocês vençam todos os obstáculos que possam aparecer em vosso caminho de santidade.

Que este não seja o final, mas sim o começo da missão de testemunhar e anunciar Cristo, atribuída a todos nós. Parabéns!!!   
 
Joan - Rep. Dominicana
 
 
 
El aniversario és nuestro, pero la Gloria és Dios. Madre querida Gracias por llevarnos a su hijo Jesucristo través de la Espiritualidad Vicentina!
Felicidades JMV de Bela Cruz, por sus 30 Años!
 
Gracias,
 
Cleber Teodosio.JMV
Vice Secretario Lanitoamericano
 

 
18 de julio - Dia Internacional de la JMV